Cuando oramos, nos
entregamos como hijos de Dios, nos ofrecemos de corazón, como del mismo modo
mostramos gratitud, sumisión, contrición, actitudes que son verdaderas solo si
van con sentimientos, por ello, nos nace el deseo de glorificar a Dios.
Lo que más hacemos es
recurrir a las oraciones que nos son conocidas y usamos más seguido, tenemos en
libros, estampas y libros sagrados como la biblia, son ellas las que nos van
educando para la hacer la oración y el espíritu, para esto también necesitamos
preparación esto es ir preparándonos para cuando tengamos la oportunidad de
verlo cara a cara, eso significa que no podemos llegar a él si no estamos
preparados.
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